Claves para un liderazgo óptimo

Existen jefes de equipo y existen líderes. La diferencia entre unos y otros, está en la forma en que el equipo trabaja y en los resultados que se obtienen.

Un jefe puede ser capaz de imponer una disciplina pero un líder es capaz de guiar al equipo por el camino correcto, sin necesidad de imposiciones, aprendiendo incluso de ellos.

Muchos dicen que las cualidades de un buen líder son algo innato, pero como toda cualidad, es posible trabajarla y para adquirirla si se pone el empeño suficiente. Por eso, es posible llegar a convertirse en un buen líder.

En este post, te contamos cuáles son las cualidades que un buen líder debería demostrar para obtener lo mejor de su equipo de trabajo.

1. Capacidad de comunicación

Comunicarse bien con el equipo es fundamental para liderarlo. Se debe tener muy presente, que la comunicación es bidireccional. Por tanto, un buen líder tiene que ser capaz de expresar de forma clara qué es lo que quiere y qué espera del grupo. Comentar sus ideas y defender sus puntos de vista.

Al mismo tiempo, también debe ser capaz de escuchar las opiniones del resto del equipo y tener en cuenta sus ideas. Incluso puede incorporar aquellas propuestas que sean más útiles y enriquecedoras.

2. Capacidad para trabajar en equipo

Trabajar en equipo, no es una tarea sencilla, y lo es menos, si además de trabajar también debes liderarlo. Un líder tiene que ser capaz de organizar y distribuir el trabajo de forma equitativa aprovechando al máximo las cualidades del grupo. Además, también debe conseguir que los miembros colaboren entre ellos y que las tareas encadenadas fluyan de manera constante.

Para esto, es habitual, que su tarea sea la de dar apoyo en los puntos concretos en los que el grupo está más flojo, consiguiendo que despegue, estimulando, aportando ideas e incluso colaborando mano a mano en cualquier trabajo.

3. Capacidad para motivar a sus trabajadores

Contar con colaboradores y un equipo de trabajo dispuesto a darlo todo por un proyecto, es fundamental para que se lleve a cabo con éxito. Un buen líder es capaz de identificar qué puede aportar cada miembro del equipo y darle a cada cual un papel relevante, con el que se sienta satisfecho y realizado.

Alabar los éxitos de cada persona que forma parte del grupo, y permitir que todos puedan destacar en algún momento, son factores claves para que la motivación se mantenga siempre al máximo.

4. Capacidad de adaptarse a los cambios

A lo largo del desarrollo de un proyecto, pueden surgir cambios y contratiempos. Las cosas no siempre suceden según se planean y un buen líder, debe tener la capacidad de ser flexible y jugar con las cartas que se reparten en cada momento de la partida.

Responder a los imprevistos con rapidez y superar las adversidades, con propuestas inteligentes, es propio de un líder. Sobre todo, en los tiempos actuales, en los que los cambios inesperados están a la orden del día. Preparar al grupo de trabajo, para que estén concienciados y afronten todo tipo de modificaciones, también forma parte de su trabajo.

5. Capacidad para resolver conflictos

En todo trabajo en equipo pueden surgir roces o discusiones debidas a puntos de vista enfrentados. Un líder debe ser capaz de escuchar a todas las partes y mediar para que se llegue a un acuerdo, con el que todos puedan estar satisfechos.

En muchos casos, el líder deberá adelantarse al conflicto analizando el ambiente y percibiendo cuáles pueden ser las fuentes del problema, para darles solución antes de que estallen. Por este motivo, es fundamental que quién ejerce el papel de líder, sea observador y sepa ver más allá de lo que se puede intuir a simple vista, en las relaciones entre los miembros del equipo.

6. Sinceridad

Un buen líder, tiene que contar con todo lo que hemos visto anteriormente, de una forma transparente, inspirando confianza en su equipo. Para eso, debe ser absolutamente sincero con ellos. El equipo debe de saber que cuando habla con su líder este le dirá siempre la verdad, por eso, pueden confiar en su criterio y en su honestidad.

Aunque la hemos dejado para el final, la sinceridad es, tal vez, la base de cualquier relación entre un líder y su equipo, (como suele serlo en cualquier otra relación humana), por eso, es muy importante tenerla en cuenta. Ser sincero no implica no poder guardarse información confidencial, sino no mentir al respecto.

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